Seamos honestos, a quién no le ha pasado? Cuántas veces extrañamos lo olvidado, lo enterrado, incluso lamentamos un poco y quisiéramos revivir un poco de aquellos momentos que vivíamos con alguien, pláticas que terminaban al amanecer con alguien especial, salidas, canciones, sonrisas de las personas que tocaron nuestra vida y ahora están tan ajenas a ella. Cuántas veces no hemos querido simplemente retroceder el tiempo y no permitir que esa amistad terminara fugazmente en el silencio de ambos. Yo lo quiero, porque hay días en que recuerdo a alguien y me encantaría regresar al momento de mi vida en que estuve tanto en su vida y solamente seguir siendo como antes, sonriendo sin culpa, tomando la mano de un amigo o alguna amiga, recostarme en las cómodas piernas de ese alguien que acariciaba mi cabello, leer las palabras de ese alguien todas las noches hasta que la madrugara tocara nuestra calma..
Claro que lo extraño! Quién no? Cuántas veces he querido rearmar todo, construir un final diferente, besar los labios de alguien que siempre quiso los míos, jugar en la espalda de alguien, gritarle, exagerar y pelear hasta el último respiro para no quedarme dormida porque sus palabras son tan dulces. Cómo una amistad tan linda, tan sincera, puede irse con el tiempo, y más que ésto, cómo podemos permitirlo? Hasta qué punto nos vale que la persona más especial de algún momento, cierre el libro y cambie de pasillo?
No vuelvo a permitirlo, no deberíamos, éste lamentarse tan vano y nostálgico entristece los días en que el sol se esconde y yo recuerdo lo olvidado de ti y de mí..
-Salma Rivera
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