Cuando lo conocí por primera vez -y qué vez- pensé que mi mundo era chocolate, y el de él, una ensalada con queso de cabra. Una terrible combinación de sabores para el resto de todos los mundos y sabores. A mí había gustado su perfectamente bien formado porte de hombre frío, y a él también algo le gustó. Había territorios inalcanzables entre él y yo, mitos, verdades y leyendas entre su vida y la mía, una atracción fatal; que nos llevó a la muerte. Habíamos matado lo que no quisimos ser. Morir así nos condujo a la vida. -
Hola, te amo.
Hola Salma!
ResponderEliminarEspero que te encuentres bien, te escribo porque me siento muy identificada contigo por tu forma de pensar y tus llegadas en estado de ebriedad. Me gustaría que tu y yo tuviéramos contacto.
Escríbeme ;)