martes, 14 de abril de 2015

Incompleta. 
Esa es la palabra. 
Dirigirse al precipicio con la cabeza en alto, no importa cuánto sepa qué tan malo es seguir el camino que he tomado, sigo y sigo con el corazón amordazado. Tal vez así somos, todos blandos por dentro con el sentimiento de que lo merecemos. O tal vez es algo más, algo indescifrable que nos pone a pensar. Pero algo falta, algo extraño siento y no encuentro solución a mi falta de valor para cambiar mi situación. 
¿Es una etapa? 
Es incierto el pensamiento y tener que estar atento a todo lo que pasa para descubrir qué falta. Es un poco más complicado que sentarte a analizar tu vida, con tantos mosaicos, sólo tú y sin ayuda. 
Me cuesta trabajo expresar lo que por mi mente pasa, lo que no termina de pasar, lo que quiero que pase, las palabras se sienten traicioneras y no estoy segura de que escribir sea una buena idea. 
¿Pero qué más hago? 
Cuando era niña no me despegaba del lápiz para escribir sin disculpa lo que pensaba. Se sentía tan bien tener un escape, alguna clase de confidente que todo lo que hace es escucharte. Pero el tiempo ha pasado, mis hábitos han cambiado y encuentro más complicado redactar lo que he guardado. 
Si así ha de ser, que así sea. 
Seguiré intentando cada noche hasta dejarlo todo aquí, hasta que todo pase, o cambie, seguiré escribiendo porque eso es lo único que tiene sentido sin importar sobre qué sea,
Seguiré escribiendo porque no sé lo que me espera.
SR

No hay comentarios:

Publicar un comentario